Cómo evitar la contaminación atmosférica en bicicleta

La contaminación es un problema sanitario grave para las personas que residen en las grandes ciudades, especialmente para aquellos que utilizan la bicicleta como medio de transporte habitual. En algunas ciudades no es nada raro que se superen los límites de contaminación establecidos por la Unión Europea para diferentes contaminantes.

 

El aire que respiramos contiene diferentes partículas en suspensión clasificadas según su tamaño en micras. Las más perjudiciales son las que tienen diámetro igual o inferior a 10 µm (PM10), aquellas de diámetro inferior o igual a 2,5 µm (PM2,5) y, por último las peores de todas, las partículas ultra-finas con un diámetro inferior o igual a 0,1 µm. Su capacidad de penetración en nuestro organismo es mayor cuanto más reducido es su tamaño. La fuente principal de contaminación en las ciudades son los humos producidos por los coches, especialmente por los motores diésel, porque emiten partículas finas y ultra-finas.

 

Otros elementos de polución son los gases, especialmente el monóxido de carbono (CO), los óxidos de nitrógeno (NOx), el ozono troposférico (O3) y el dióxido de azufre (SO2).

Para protegernos de esta agresión hay que utilizar mascarillas anti-polución pero la protección más efectiva es nuestra propia conducta y la disponibilidad de información.

 

Mascarillas

 

Nos referimos a mascarillas creadas para este uso y no de la mascarilla típica de hospital que es inútil. Las mascarillas para ciclistas urbanos disponen de filtros que hay que cambiar periódicamente. Hay distintos modelos con diferentes capacidades de filtración. Una mascarilla de calidad reduce de forma efectiva la exposición a elementos contaminantes, incluso hay modelos que filtran partículas de menos de una micra. Sin embargo no son realmente eficaces contra los gases contaminantes, sobre todo el ozono troposférico. Así pues, son una solución parcial que evita alergias o sinusitis en ciclistas que no puedan evitar trayectos por zonas con alta contaminación, a pesar de la incomodidad de llevarla y de que no son lo mejor para respirar facilmente.

 

Filtros nasales

 

Los filtros nasales son otro sistema de filtrado. Se trata de un par de filtros intercambiables que están unidos por un arco de plástico para alojarse en las fosas nasales. Frenan el 69,7% de las partículas de 0,3 micras, el 96,1% de partículas de 1 micra, el 96,3% de partículas de hasta 2,5 micras y el 100% de partículas de 10 micras, según el fabricante. Estos son valores máximos en condiciones ideales que son los datos que los fabricantes suelen reportar. La ventaja es que no se ven apenas y permiten algo que con una mascarilla es obviamente imposible: comer, beber o hablar.

 

La desventaja es que no protegen al respirar por la boca, algo habitual si tenemos un trayecto en cuesta por delante o llevamos un pedaleo alegre. Realmente no brindan una protección efectiva contra los gases contaminantes, igual que ocurría con las mascarillas. Aun así, son una alternativa correcta a tener en cuenta.

 

Elegir bien

 

Por último, la forma más efectiva para disminuir la exposición a la contaminación atmosférica es, siempre que sea posible, elegir el momento y el trayecto adecuado para salir con la bicicleta.

 

Alejarnos apenas dos metros a un lado de los tubos de escape de los vehículos reduce la exposición considerablemente. Un ciclista al lado o detrás de un coche respira aire 5 veces más contaminado que un peatón por la acera. Obviamente, no siempre existe esta opción, pero si existe un carril bici segregado en la calzada para cualquier trayecto mejor cogerlo aunque suponga una mayor distancia recorrida. Y si no hubiera otra opción más que circular junto a los coches, evitar siempre situarse inmediatamente detrás de ellos. Hay que mantener las distancias siempre que sea posible.

 

Respecto al momento, imprescindible evitar:

  • los días en que los ayuntamientos informan de picos de contaminación
  • las horas punta
  • los días de inversión térmica, porque la capa atmosférica superior de aire frío retiene la capa inferior de aire cálido, impidiendo la dispersión de contaminantes
  • los días de mucho calor del verano, especialmente en la tarde porque los niveles de ozono troposférico son más altos
  • los días sin viento y con mucho tráfico.

 

En resumen, las protecciones físicas contra la contaminación, filtros nasales y mascarillas, no son tan importantes como elegir por dónde y cuándo pedalear en la ciudad, siempre que tengamos posibilidad de elección. Pero para recorridos sistemáticos por zonas inevitables de tráfico (personas que no tienen otra opción de transporte a su lugar de trabajo, mensajeros en bici, etc.) sería conveniente el uso de uno de estos métodos.

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